Sábado 29 de Mayo, SAN PABLO VI, Papa: Marcos 11, 27-33
Tuve la gracia de estar muy cerca de San Pablo VI durante mis años de estudio en Roma que coincidieron también con las últimas sesiones del Concilio Vaticano II que él presidió casi todo y lo clausuró el 8 de diciembre de 1965. Recuerdo como anécdota que en el momento exacto en que lo dió por clausurado, toda la plaza aplaudió y yo en cambio, tomé una fotografía al reloj de la Basílica. Era la una y siete minutos de la tarde. Cada Domingo asistía al rezo del Angelus y a recibir su bendición. Nunca tuve la gracia de cruzar una palabra con él, pero sí varias veces de verlo cara a cara y mirar sus ojos tristes. Creo, sin dudarlo un momento, que Pablo VI fue el más grande Papa del siglo XX. La intuición y apertura del Concilio son patrimonio del santo y visionario San Juan XXIII. El peso del mismo, sus consecuencias tales como divisiones en la misma Iglesia, rechazos, críticas mal intencionadas, deserciones, y temas tan candentes que se desataron como control de natalidad, el celibato sacerdotal, la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos, supo enfrentarlos con valentía y claridad. Fue el Papa valiente, del sufrimiento, la humildad, la resistencia y la esperanza. Realmente la gracia de Dios estaba en él, y el Santo Papa obraba en consecuencia y con autoridad.
Viernes 28 de Mayo: Marcos 11, 11-26
En alguna ocasión, celebrándose otra fiesta, Jesús subió también a Jerusalén, pero en vez de dirigirse a donde estaban los que la celebraban, se dirigió a donde estaban los que no podían hacerlo, a la piscina aquella que congregaba a muchos enfermos y donde encontró a aquel hombre que llevaba 38 años en su camilla, ¿recuerdan? Esta vez, sin embargo, estando cerca la fiesta grande de la Pascua, entró a la ciudad pisando fuerte, en burrito y como Rey, y se dirigió directamente al centro de todas las celebraciones, el Templo, a la Casa de su Padre. Allí no se llenó de compasión, como en la piscina, sino de ira porque lo habían convertido en cueva de ladrones. La ira y la compasión ante las injusticias tomaban la vida de Jesús, como debería pasarnos a nosotros. Y digo deberían, porque muchas veces no pasamos de la indignación. Claro que la indignación, la ira, es necesaria, es lo primero, pero no basta. Algo así como la lástima, que es un sentimiento bueno pero que se queda en nada si no llega a la compasión, a hacer algo por el otro. Al paralítico en la piscina le dijo,”levántate y anda” y a los vendedores en el Templo les dió rejo y les tumbó las mesas. Nosotros muchas veces nos quedamos echando pestes, vomitando rabia y contando conmovidos lo que nos ha producido lástima. ¿De que sirve? Quizás para acallar nuestra conciencia y justificar nuestra cobardía e indolencia. Valiente pendejada, ¿verdad?
Jueves 27 de Mayo: Marcos 10, 46-52
Parece tonta la pregunta que le hace Jesús: ¿Qué puedo hacer por ti? , ¿qué menos puede contestarle el ciego? ¡Que vea, Señor, que vea! Y nosotros, de frente a los absurdos tan grandes como el que recordamos ayer, ¿podemos hacernos los de la vista gorda? ¡Que veamos, Señor, que veamos! De frente al dolor de tantos hermanos que lloran la pérdida de sus seres queridos, que están sin empleo, que están pasando hambre, podemos no conmovernos? ¡Que sintamos, Señor, que sintamos! De frente a la necesidad de hacer algo, lo que esté a nuestro alcance, ¿podemos permanecer como invitados de piedra? ¡Que nos movamos, Señor, que nos pellizquemos! Si vemos, si nos conmovemos, si hacemos lo que está a nuestro alcance, acabaremos, Dios lo quiera, como acabó el ciego de Jericó en el Evangelio de hoy: con sus ojos abiertos, alegre, siguiendo al Señor. (La reflexion de ayer fue larga. La de hoy, por compensar, pequeña: un pestañeo).
Miércoles 26 de Mayo: Marcos 10, 32-45
¿Con la muerte tan cerca y pidiendo privilegios? Lo triste es así. Vemos en el Evangelio de hoy al Señor caminando decidido hacia Jerusalén donde ciertamente encontrará la muerte, y a unos discípulos despistados, incapaces de entender la urgencia del momento y pensando en lo suyo, en ganar privilegios y obtener ganancias. Jesús los reprende: no actúen como los que se consideran jefes de las naciones pero que actúan como dictadores e imponen su autoridad con argucias solo para defender sus intereses. Dios quiera que no nos pase lo mismo, pero aunque nos resistamos a creerlo por absurdo e inhumano, aquí en nuestra patria los personajes y grupos más ricos, han conseguido ayudas gubernamentales - plata del pueblo- para ayudar a sus empresas. Me remito textualmente a la investigación hecha por la W radio, hecha pública el 22 de febrero del presente año: “ Empresas de Sarmiento Ángulo, Ardila Lulle, Santodomingo y Gilinski recibieron subsidios del Gobierno en la pandemia. Estos socios de los grupos económicos más importantes, que cuentan con las fortunas más altas de Colombia, solicitaron a través de algunas de sus empresas, las ayudas gubernamentales para pagar las nóminas y salvar a sus empleados...De las grandes empresas, el 80% de estas obtuvieron el beneficio, ya que según Confecámaras son en total 3.851 grandes compañías. En contraste, solo el 9% de las medianas y pequeñas accedieron al PAEF hasta noviembre, ya que fueron 136.000 empresas de un total de 1,5 millones que existen en el país con entre 10 y 200 empleados....En total el Gobierno giró en esos siete meses de crisis por la pandemia y aumento del desempleo, recursos por 5 billones de pesos. Entre las compañías de los grupos económicos o empresarios más ricos de Colombia que obtuvieron el subsidio del Gobierno para mantener su nómina se destacan tres de las más importantes del magnate Luis Carlos Sarmiento Ángulo. Estamos hablando de la Casa Editorial El Tiempo, el Hotel Estelar y la Concesionaria Vial Andina, Coviandina, que algunos han considerado la mina de oro de este empresario por las adiciones que ha tenido el contrato, por los costos tan elevados de los peajes, por las pocas sanciones que le ha puesto el Gobierno pese a los incumplimientos y ahora por recibir subsidios que reflejarían una reducción de 20% en los ingresos de esa concesión. Pero no es el único rico en Colombia que tuvo que pedir ayuda al Estado para proteger sus empleos al haber disminuido sus ganancias por la pandemia. Jaime Gilinski Bacal, considerado el segundo hombre con más fortuna en el país, según la revista Forbes, también lo hizo para algunas de las empresas de su grupo empresarial tales como Productos Yupi, Plásticos Rimax, Hoteles Charleston Bogotá y Publicaciones Semana. La Organización Ardila Lulle no se queda atrás, según el documento conocido por Sigue la W, este grupo empresarial en cabeza de Carlos Ardila Lulle, que cuenta con una fortuna acumulada de $1.800 millones de dólaressegún Forbes, tiene algunas empresas en la lista de las que pidieron plata. Las compañías son incluso de las más importantes de este conglomerado y están en distintos sectores lo que significa que a todas se les cayeron sus ingresos el año pasado. Por ejemplo, están: Gaseosas Postobón, Ingenio Incauca, Cristalería Peldar, Los Coches, Atlético Nacional, RCN Televisión, RCN Radio y Win Sports. De Alejandro Santo Domingo heredero de un grupo empresarial que cuenta con importantes compañías en medios de comunicación, en el sector de comercio y turismo, entre otras y que también aparece en el ranking de los hombres con más dinero en nuestro país, hay tres empresas que necesitaron la contribución gubernamental y fueron Cine Colombia y Caracol Televisión y los hoteles Decamerón. Finalmente encontramos que la familia Echavarría, una de los conglomerados más importantes de Antioquia también acudió a estos beneficios para sus empresas Almacenes Corona y para Sodimac – Homecenter y Falabella Colombia en donde tienen una importante participación. Otras empresas de las más grandes del país y multinacionales que aparecen en la lista de beneficiarios del PAEF son Avianca, Easyfly, Carbones del Cerrejón, Drummond, Cementos Argos, Agencia de Viajes Aviatur de Jean Claude Bessudo, Arturo Calle, Organización Terpel, Prodeco – la empresa minera que anunció cierre de operaciones en Colombia-, Coltejer, Cemex y hasta la empresa que construirá el metro de Bogotá, que aunque no ha empezado a ejecutar este proyecto en la capital, tiene a su cargo la concesión de cuarta generación Autopista al Mar 2.
Martes 25 de Mayo: Marcos 10, 28-31
Permítanme una vez más compartirles algo de mi vida. Si nos consideramos amigos debemos intentar ser transparentes como nos lo insinúa el Señor. Lo hago con ese ánimo y para dar testimonio de agradecimiento a Dios y a muchos hermanos. Recuerdo a mi mamá llorando en el abrazo de despedida cuando salía para Pamplona a ingresar a la vida religiosa en el año 1962. ¿Cuánto tiempo, verdad? Ella pensaba que me había perdido y que yo iba a sufrir mucho dejando cuánto tenía. Me parece que yo también lo creía. Tenía 21 años. Ya en mi primera carta que ella guardó y yo ahora conservo, le decía que no se preocupara, que éramos 17 hermanos en comunidad, muy alegres, que comíamos muy bien y que no me faltaba nada. He ido conociendo, a lo largo de muchos años, que somos miles, que tenemos casas en muchos países, que a cuantas he llegado son también mías y quienes las habitan son mis hermanos y hermanas, y que hoy, por la misericordia de Dios y la generosidad de muchos hermanos, sigo en comunidad en el Carmelo de vida de Manizales, con Sabina, Javier, Jorge, José Alejandro por unos meses, casa de toda la familia carmelita, y abierta a los amigos y amigas que tienen a bien visitarnos y compartir nuestra vida por los días que quieren o pueden. Es verdad lo que dice el Evangelio de hoy. Doy humilde y alegremente mi testimonio. Y es posible solo por misericordia de Dios y la generosidad y el creer en nosotros de muchos hermanos. "En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna”. Muchas gracias, hermanos.
Lunes 24 de Mayo,MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA: Juan 19, 25-34
Los escritores cristianos más antiguos, llamados padres de la Iglesia, repiten con frecuencia y metafóricamente, que la Iglesia nace del costado de Cristo crucificado, del mismo modo que de la costilla de Adán Dios sacó a la mujer. Desde entonces siempre la tradición eclesial habla así del nacimiento de la Iglesia, esposa de Cristo. Si es verdad que la Iglesia nace de la cruz, entonces sólo cuando la Iglesia se solidarice con todos los crucificados de la tierra, quedará manifiesta su marca de origen. Y allí, junto a la Cruz, llena de dolor, pero firme y en silencio, está María. Allí, ante esa primera comunidad eclesial de rostro femenino, tres mujeres y el discípulo amado, Jesús nos la entrega como madre. Ella, la madre de Dios, la madre de Jesús, no puede menos que ser la Madre de la Iglesia. https://youtu.be/uISlBCL2KVw
Domingo 23, SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS: Juan 20, 19-23
Folclóricos o simplistas como podemos ser, hemos llegado a creer, a convertir y a celebrar como evento o suceso imprevisto, lo que es por esencia proceso de transformación. La palabra Pentecostés proviene del griego y significa 'cincuenta”. Para los judíos, el Pentecostés es la celebración de la entrega de la Ley a Moisés en el monte Sinaí, cincuenta días después del éxodo. Para los cristianos, es la conmemoración del descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles que marca el nacimiento de la Iglesia. El término, como tal, hace alusión a los cincuenta días que transcurren desde la Pascua, simbólicamente el periodo indeterminado desde la muerte de Jesús, la desbandada y el tiempo en que escondidos y en oración con Maria van siendo transformados por el Espíritu hasta vencer el miedo y salir valiente y libremente a predicar la gran noticia de la Resurrección del Señor. Hoy por la pandemia hemos estado ya más de un año, confinados, escondidos. ¿Hemos perseverado en la oración? ¿Qué pedimos en ella? ¿Solo ser preservados del virus, o también la fuerza de renovarnos, de reinventarnos, para ser testigos en este mundo nuevo que se abre paso entre dolores de parto, de que la vida es más fuerte que la muerte, que las posibilidades no se agotan en lo vivido, sino que son múltiples y piden valentía para salir y expresarse en vida nueva? Estamos viviendo un nuevo y largo Pentecostés, hasta que vencidas las limitaciones y los miedos en la oración y por la fuerzan del Espíritu, aparezcan las posibilidades inéditas qué hay en nosotros.
Sábado 22 de Mayo: Juan 21, 20-25
Dos veces, que yo conozca, Juan o el discípulo amado va detrás de Pedro, pues siempre se le adelanta: es el que más corre y llega primero al sepulcro, es el primero que ve y reconoce al Señor en medio de la bruma del mar, el primero en la Última Cena en recostar su cabeza en el pecho del Señor y preguntarle quién es el traidor, el único que acompaña a Maria y a las otros dos mujeres junto a la Cruz. Hoy es una, la que nos presenta el Evangelio diciendo que Pedro miró hacia atrás y como cosa rara vio al discípulo amado que siempre iba adelante y le cedía el paso, no sé si porque había oído que Pedro acababa de ser nombrado jefe, encargado de dirigir y animar, o como un signo, sin ser consciente, de que Pedro marcharía primero a la misión y la muerte. La otra es dos mil años después, cuando la figura y autoridad de Pedro representada en el Concilio Vaticano II, invita a los religiosos y religiosas - en quienes la tradición siempre ha querido ver por su supuesta radicalidad, la figura ágil del discípulo amado que corre más, intuye y reconoce primero - a que se pellizcaran, se movieran y cambiaran porque la mayoría se había quedado atrás, enredados en muchas tareas administrativos de empresas bien montadas, perdiendo su agilidad, el amor primero, la razón de su existencia. Hoy como ayer, la Iglesia necesita personas radicales y libres, ágiles y osadas, como el discípulo amado, que se comprometan totalmente a estar donde otros no pueden, a decir lo que otros no pueden, a arriesgar y ser signos de libertad y entrega. Pidamos hoy para que así como hay muchas, aparezcan más y más marcando la pauta con cara alegre. De guardianes de museos y de tradiciones rentables pero inocuas de frente al cambio que implica el Reino de Dios, aunque sean buenas y pongan cara de estampita, estamos aburridos...y me parece,Dios me perdone, que Él también.
Viernes 21 de Mayo: Juan 21.1a.15-19
Después de muchos años, ya casi todos, después de tanto camino, “y al volver la vista atrás”, creo que voy entendiendo mejor el Evangelio, si no todo al menos el de hoy, y llego a atisbar con una claridad cada vez más cierta, no exenta de dolor, que la vida es el trayecto entre el ir y el ser llevado...entre la suficiencia y la dependencia... entre la soberbia y la humildad...entren el querer y el ser querido...entre el servir y el ser servido...entre el deseo y la aceptación...entre la promesa y la entrega...entre el disimulo y la desnudez. Al pobre Pedro, el apóstol, el del evangelio de hoy, le hubo de costar mucho entender el stringulis del asunto, con lo joven, osado, arrogante y medio brutongo que era. También era generoso como el que más, ingenuo y bueno. “Pues, sí mi hermano - le dijo Jesús a Pedro - así como eres así te quiero y así te pongo al frente de la gallada. Cuenta conmigo. Más tarde, cuando estés como yo, cuando pases por las que yo hube de pasar, entenderás lo que te digo ahora. Ánimo, Perucho.”
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