Jueves 20 de Mayo: Juan 17, 20-26
"No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por su palabra” Aquí si creo que hicimos moñona, porque Jesús no solo pide por nosotros que hemos creído por la palabra trasmitida por muchos apóstoles a través de 21 siglos, sino también por los que seguirán creyendo a través de nuestra palabra hecha vida que debemos intentar transmitir. Eso es parte de nuestro compromiso bautismal, y a eso nos comprometemos cuando llevamos los niños a bautizar o a ser sus padrinos. Pero son cosas que fácilmente se nos olvidan, o mejor, que hemos olvidado. Nos enseñaron, o así equivocadamente lo aprendimos, que ser cristianos era aprender cosas de memoria, rezar como loros, e ir a calentar banca al menos los domingos. Hoy ya entendemos que es algo más: ayudados por la gracia y la oración, irradiar con la vida la Palabra, ser apóstoles, misioneros en nuestro diario vivir y según la vocación a la que hemos sido llamados, cada uno en lo suyo, los curas, las monjas,, los casados, los solteros, todos según el don particular recibido. Como quien dice, tener conciencia de nuestra responsabilidad en el estilo de vida específico, nada de comparaciones, ni de competencias, ni de exclusiones, y menos de excusas. Como quien dice: ¡Zapatero a tus zapatos, aarrrr!
Miércoles 19 de Mayo: Juan 17, 11b-19
Hizo todo cada día por los que amaba y por eso , ya muriendo, no puede menos que pensarlos y orar por ellos. No se está arrepintiendo ni pidiendo que le traigan el cura, porque su preocupación no es él, sino los que quedan. Eso solo le pasa a los que entregan la vida por los otros, a Jesús, a los mártires, a los líderes sociales que a pesar de las amenazas de muerte siguen en su lucha, a los padres y madres o jefes de hogar que aman a sus hijos, y más si aún son pequeños o adolescentes. Quizás teman el sufrimiento y suden sangre en la agonía, pero su mayor preocupación son los otros, la razón de sus vidas. "Padre Santo, cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues tú me los habías encomendado...no te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del Maligno...conságralos mediante la verdad...por ellos me ofrezco en sacrificio”. Hermoso, verdad? Digo hermoso, no fácil...y qué cuestionador!
Martes 18 de Mayo: Juan 17, 1-11a
En la Última Cena Jesús anticipa lo que sucederá al otro día - su muerte en la Cruz - y entrega su cuerpo y su sangre en forma de pan y vino. También anticipa la entrega de su espíritu que será su última palabra antes de morir en la Cruz. Por eso dice: "Yo te he glorificado en la tierra y he terminado la obra que me habías encomendado. Ahora, Padre, dame junto a ti la misma Gloria que tenía a tu lado antes que comenzara el mundo.”, es decir: “En tus manos, Padre, encomiendo mi espíritu”. Esa es la pauta: Intentar anticipar en lo cotidiano lo definitivo. Lo que hacemos hoy anticipa lo que haremos mañana. Jamás llega el día que no se anticipa de cualquier manera. Si nuestra costumbre es dilatar, mañana dilataremos. Si nos esforzamos hoy por cambiar y logramos algo, mañana seguiremos logrando. De otra manera, ¡nanai cucas! .Póngale la firma: ¡es hoy o nunca! O nos anticipamos o nos deja el tren. El resto son lamentos, lágrimas de cocodrilo.
Lunes 17 de Mayo: Juan 16, 29-33
Estas palabras de Jesús que acabamos de oír corresponden al largo Discurso de despedida o testamento que hace Jesús en la Última Cena y que abarca los capítulos 13 a 17 en el Evangelio de San Juan. ¿Ustedes dicen que creen? les pregunta Jesús a sus discípulos. Pronto saldrán corriendo a esconderse a negarme, a tratar de salvar su vida. Esa pregunta se nos dirige también a nosotros, los cristianos del siglo 21 en medio de la pandemia: “¿Ustedes dicen que creen?”, “¿Ustedes sí creen?” nos pregunta el Señor con todo respeto . ¿Será creer en en Señor encerrarse sin pensar en los demás, dar gracias porque a nosotros no nos ha tocado el bicho y no nos falta nada porque tenemos buenas reservas o porque otros piensan en nosotros y nos ayudan? ¿No será eso más bien ceguera, egoísmo, hipocresía farisea? Eso significa hoy para nosotros, lo que Jesús decía a sus discípulos y que aparece en Evangelio que acabamos de oír: "Ustedes dicen que creen? Está llegando la hora, y ya ha llegado, en que se dispersarán cada uno por su lado y me dejarán solo”. ¿No les parece que si seguimos siendo indolentes lo vamos dejando solo en los hermanos que sufren? Allí está Él...porque tuve hambre...porque tuve sed...porque estuve enfermo...Y entonces el Rey dirá, vengan a mí benditos, o aléjense de mí malditos. ¿Estamos? ¿Nos queda más o menos claro?
Domingo 16 de Mayo, ASCENSIÓN DEL SEÑOR: Marcos 16, 15-20
Ya hice lo mío, hermanos. Se me acabó el cuartico de hora que todos tenemos. Creo haber cumplido con el encargo que me dio mi Padre: me hice un hombre cualquiera, uno más de ustedes, y con eso quise enseñarles que también ustedes pueden ser fieles y hasta entregar la vida por los otros. No me guardé nada, solo me llevo las cicatrices. Les enseñé, no solo con palabras sino con hechos, lo que es amar. Les compartí mi vida, fui transparente, les di ejemplo, les lavé los pies, y sí, los amé hasta el extremo, hasta dar la vida. Ahora es su momento, su cuartico de hora: si en verdad me aman como yo los amé, sacúdanse, pellízquense, muévanse, vayan y anuncien la buena noticia a los hermanos. Díganles que pueden contar con ustedes, estén atentos a sus necesidades y no salgan después con la excusa de que no sabían o que no les avisaron cómo estaban. Ustedes no me buscaron a mi, sino que fui yo quien los buscó. Hagan lo mismo. No me salgan con disculpas de media panela. Yo no hice eso, parces. Les di mi ejemplo y les dejo mi Espíritu. Los estaré mirando e intercediendo por ustedes. Chao, pues, hermanos, hasta cuando Dios quiera. Pónganle verraqueara a la vaina. Cuento con ustedes. Que la Virgen, mi Madre, los acompañe.
Sábado 15 de Mayo: Juan 16, 23b-28
Cuando los discípulos le pidieron a Jesús que les enseñara o orar, les enseñó el Padrenuestro. Todo se resume en la palabra “Padre”. Parece que lo olvidamos: toda oración debe dirigirse al Padre. También dijo Jesús que cuando el Espíritu venga nos recordará todo lo que nos ha dicho: Ahí también entra eso de orar dirigiéndose al Padre. María le dirá a los sirvientes en Caná, hagan lo que Él les diga. Pues bien, nos está diciendo hoy en el Evangelio: “En verdad les digo que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, se lo concederá. Hasta ahora no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, así conocerán el gozo completo. Hasta ahora los he instruido por medio de comparaciones. Pero está llegando la hora en que ya no los instruiré con comparaciones, sino que les hablaré claramente del Padre. Ese día ustedes pedirán en mi Nombre, y no será necesario que yo los recomiende ante el Padre”. Se nos ha olvidado que Jesús es el Único y Verdadero Sacerdote, el Único y Verdadero INTERMEDIARIO con el Padre Dios. Claro que es Dios también, pero es también INTERMEDIARIO. Es el misterio: nos estamos topando con el misterio y por eso todo lo que intenta aclararlo es tonto. Así me siento. Sin embargo me atrevo a pensar que es bueno seguir las insinuaciones del Evangelio: pidamos al Padre por medio del Hijo en el Espíritu. Doy gracias a Dios porque alguien, no sé quién, me enseñó a orar así, y me sale espontáneamente comenzar diciendo “Dios mío”. Ese Dios mío debe ser el Padre. Mi tarea ahora es hacer conciencia de que lo hago inspirado por el Espíritu y por medio de Jesús.
Viernes 14 de Mayo: Juan 15, 9-17
Jueves 13 de Mayo: Juan 16, 16-20
Y se preguntaban: «¿A qué se refiere ese "dentro de poco"? No entendemos lo que quiere decir.» “Dentro de poco” se entiende después. Es como el “ahorita”, que no es “ahora” ni “ya”. “Dentro de poco” suena a veces como a “de pronto”, a “espere tantico”, o a “aguarde y verá”. En todo caso “dentro de poco” se entiende después. Y después de pasado sabemos que significaba tres dias o 40, o 50 , lo que sea. Para que los discípulos lo entendieran significó enterrarlo y después reconocerlo en las apariciones. Significó también que viéndolo ascender se quedaron con la boca abierta mirando pa’rriba hasta que unos hombres vestidos de blanco les dijeron, ¿ qué hacen ahí como bobos? "Este Jesús que les han llevado volverá de la misma manera que ustedes lo han visto ir al cielo.» No les dijeron que “dentro de poco” pero así lo interpretaron. Lo entendieron después, porque el “dentro de poco” se entiende después, y ese después fue cuando murieron. Eso nos pasará a todos: que vuelve, vuelve. Ojalá no nos encuentre mirando pa’rriba, sino hacia a los lados, ocupados sirviendo a los hermanos. Hoy es la Fiesta de la Virgen de Fátima: que ella nos acompañe en esta espera, en este poco que aún tenemos para cumplir la Voluntad de Dios y servir con alegría a los hermanos.
Miércoles 12 de Mayo: Juan 16, 12-15
"Y cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. El no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir. El tomará de lo mío para revelárselo a ustedes, y yo seré glorificado por él." Por eso debo irme, para que reciban mi Espíritu. Poema “Cuando Yo me vaya” de Carlos Alberto Boaglio Cuando yo me vaya, no quiero que llores, quédate en silencio, sin decir palabras, y vive recuerdos, reconforta el alma. Cuando yo me duerma, respeta mi sueño, por algo me duermo; por algo me he ido. Si sientes mi ausencia, no pronuncies nada, y casi en el aire, con paso muy fino, búscame en mi casa, búscame en mis libros, búscame en mis cartas, y entre los papeles que he escrito apurado. Ponte mis camisas, mi sweater, mi saco y puedes usar todos mis zapatos. Te presto mi cuarto, mi almohada, mi cama, y cuando haga frío, ponte mis bufandas. Te puedes comer todo el chocolate y beberte el vino que dejé guardado. Escucha ese tema que a mí me gustaba, usa mi perfume y riega mis plantas. Si tapan mi cuerpo, no me tengas lástima, corre hacia el espacio, libera tu alma, palpa la poesía, la música, el canto y deja que el viento juegue con tu cara. Besa bien la tierra, toma toda el agua y aprende el idioma vivo de los pájaros. Si me extrañas mucho, disimula el acto, búscame en los niños, el café, la radio y en el sitio ése donde me ocultaba. No pronuncies nunca la palabra muerte. A veces es más triste vivir olvidado que morir mil veces y ser recordado. Cuando yo me duerma, no me lleves flores a una tumba amarga, grita con la fuerza de toda tu entraña que el mundo está vivo y sigue su marcha. La llama encendida no se va a apagar por el simple hecho de que no esté más. Los hombres que “viven” no se mueren nunca, se duermen de a ratos, de a ratos pequeños, y el sueño infinito es sólo una excusa. Cuando yo me vaya, extiende tu mano, y estarás conmigo sellada en contacto, y aunque no me veas, y aunque no me palpes, sabrás que por siempre estaré a tu lado. Entonces, un día, sonriente y vibrante, sabrás que volví para no marcharme.
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