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Jueves 25 de Marzo, LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR: Lucas 1, 26-38

 La austeridad de la Cuaresma, y a escasos tres días de la Semana Santa, se interrumpe ante la Alegría de la fiesta de la Anunciación del Señor. En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en el 2018, el Pontífice se detuvo a considerar el misterio de la Anunciación, es decir el momento en el que cambia completamente la historia del hombre. Dijo entonces:   Un pasaje del Evangelio de Lucas difícil de predicar, en el que el “Dios de las sorpresas” cambia el destino del hombre. El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsa, todo cambia, la historia se invierte. Es difícil predicar sobre este pasaje. Y cuando en Navidad o en el día de la Anunciación profesamos la fe para decir este misterio nos arrodillamos. Es el momento en que todo cambia, todo, desde la raíz. Litúrgicamente  hoy es el día de la raíz. La Antífona que hoy marca el sentido es la raíz de Jesé, “de la que nacerá un brote”. Dios se agacha, Dios entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más”.  https://youtu.be/zhhYIZJj6rk 

Miércoles 24 de Marzo: Juan 8, 31-42

 Hoy, coincidencialmente, celebramos los 40 años del asesinato de Monseñor Arnulfo Romero, San Romero de América, de cuya conversión definitiva hablamos ayer, y que fue canonizado por el Papa Francisco el 24 de octubre de 2018. Ante el cadáver de su amigo entrañable Rutilio Grande, se le cayó la venda de los ojos, conoció la verdad y la verdad lo hizo libre.   https://youtu.be/9_2fE4GVsvI 

Martes 23 de Marzo: Juan 8, 21-30

 Y así sucedió. Fue después de la crucifixión que los discípulos comenzaron a entender todo. Y les cambió la vida para siempre, abrazaron su causa, y como Él, murieron por ella. Y ese milagro sigue sucediendo. Por ejemplo, el milagro de Rutilio Grande, sacerdote jesuita asesinado en El Salvador en 1977.  En una conversación que el padre Rodolfo Cardenal, miembro de la comisión de beatificación de Rutilio Grande, tuvo con el papa Francisco, el obispo de Roma le preguntó si la comisión ya tenía el milagro. Cardenal le respondió que no, que él no sabía de ninguno. Entonces el papa le dijo, riéndose, que ya había uno, que Rutilio ya  había hecho un gran milagro. El padre le preguntó cuál era ese milagro. Y Francisco le dijo que el gran milagro de Rutilio Grande era monseñor Romero (hoy Santo). ¿Qué significan estas palabras del Papa? ¿En qué consiste el milagro?  Nos referimos a las interpretaciones de dos sacerdotes y teólogos jesuitas: Ignacio Ellacuría- también asesinado por los militares salvadoreños en 1989- y Jon Sobrino. Ambos coinciden en que se dio un cambio súbito fundamental en la vida de monseñor Romero a raíz de la muerte martirial de Rutilio Grande. Aunque no usan explícitamente la palabra “milagro”, sí ponen énfasis en que ese hecho desencadenó algo nuevo y profundo en la vida de monseñor Romero, que lo llevó a constituirse en el gran regalo de Dios a la arquidiócesis y al mundo. Un regalo que inspira e interpela. Un signo de salvación que redime y humaniza.    El asesinato de Rutilio, afirma Ellacuría, sacudió la conciencia de Romero: Se le rompieron los velos que le ocultaban la verdad y la nueva verdad empezó a apoderarse de todo su ser...Vio algo objetivamente nuevo y esto lo transformó, entrando en una nueva etapa, en una conversión profunda de su misión.   El padre Sobrino recuerda que Monseñor conoció muy bien a Rutilio, a quien consideraba un sacerdote ejemplar y un gran amigo. Sin embargo, acota Sobrino, no compartía del todo la pastoral de Rutilio. Con su asesinato, a monseñor Romero se le cayó la venda de los ojos. El padre Grande tenía razón. El tipo de pastoral, de Iglesia y de fe que promovía era verdadero. Más aún, si Rutilio murió como Jesús, si mostró el mayor amor al entregar su vida por los hermanos, es que también su vida y su misión habían sido como las de Jesús. En pocas palabras, Rutilio había sido un insigne seguidor de Jesús. En definitiva, Sobrino cree que la muerte de Rutilio lo sacudió y por eso desde entonces, asegura, comenzó a  hablarse de la conversión de monseñor Romero como del “milagro de Rutilio”. Esta versión del milagro de Rutilio la encontramos también entre el pueblo. Recordemos el testimonio de Ernestina Rivera, miembro humilde de las comunidades cristianas que estuvo presente en el velorio del padre Rutilio. Su relato lo encontramos en el libro Piezas para un retrato, de María López Vigil:   “Era medianoche cuando llegó Monseñor Romero a verlo muerto. Se acercó a la mesita donde lo pusimos, envuelto en su sábana blanca, y allí quedó mirándolo y en el modo de mirarlo se echaba de ver cuánto lo amaba él también. No lo conocíamos a Monseñor hasta entonces. Y esa noche le oímos por primera vez la voz en una predicación. Cuando lo fuimos escuchando fue la gran sorpresa:  ¡Ay, hasta es la misma voz del padre Grande! —eso dijimos todos. Porque nos pareció que allí mismo la palabra del padre Rutilio se traspasaba a Monseñor. Allí mismo, meramente. —¿Será que Dios nos hace este milagro para que no quedemos huérfanos? —le dije quedito a una mi comadre”.  ..... ¿Nos queda un poquito más claro el Evangelio?   

Lunes 22 de Marzo: Juan 8, 1-11

 En los montes, donde se contempla y se toca el infinito, suceden las cosas más importantes en la vida de Jesús: la oración, el discurso de las bienaventuranzas, la transfiguración, la entrega, la muerte...Es en el monte de los olivos tan querido y visitado por Jesús, el mismo de su oración desesperada y del beso traidor, donde sucede uno de los sucesos más tiernos y consoladores del evangelio y que hoy se nos presenta: “Quien se sienta libre de pecado, que tire la primera piedra”, frase dirigida a cada uno de nosotros. Y después de esa frase, una pregunta: “¿Nadie te ha acusado?”, quién se atrevería? ...la pregunta es para cada uno de nosotros...”Pues tampoco yo te condeno”...¿habrá frase más consoladora?  

 https://youtu.be/SF7xoNTG6wY​.     

Domingo 21 de Marzo, QUINTO DOMINGO DE CUARESMA: Juan 12, 20-33

  Oigamos unos apartes de la catequesis del Papa Francisco, en la Audiencia General del 12 de Abril del2017.  “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto». Intentemos pensar en un grano o en una pequeña semilla, que cae en el terreno. Si permanece cerrado en sí mismo, no sucede nada; si en cambio se rompe, se abre, entonces da vida a una espiga, a un brote, después a una planta y la planta dará fruto. Jesús ha llevado al mundo una esperanza nueva y lo ha hecho como la semilla: se ha hecho pequeño pequeño, como un grano de trigo; ha dejado su gloria celeste para venir entre nosotros: ha “caído en la tierra”. Pero todavía no era suficiente. Para dar fruto Jesús ha vivido el amor hasta el fondo, dejándose romper por la muerte como una semilla se deja romper bajo tierra. Precisamente allí, en el punto extremo de su abajamiento —que es también el punto más alto del amor— ha germinado la esperanza. Si alguno de vosotros pregunta: “¿Cómo nace la esperanza?” la respuesta es, de la cruz y en la cruz. Allí ha nacido y renace siempre nuestra esperanza; es por esto que con Jesús cada oscuridad nuestra puede ser transformada en luz, toda derrota en victoria, toda desilusión en esperanza. Toda: sí, toda. La esperanza supera todo, porque nace del amor de Jesús que se ha hecho como el grano de trigo en la tierra y ha muerto para dar vida y de esa vida plena de amor viene la esperanza. Cuando elegimos la esperanza de Jesús, poco a poco descubrimos que la forma de vivir vencedora es la de la semilla, la del amor humilde. No hay otro camino para vencer el mal y dar esperanza al mundo....Quien lo acepta, está disponible y sirve, vive a la forma de Dios: ...Y aquí nos ayuda otra imagen bellísima, que Jesús ha dejado a los discípulos durante la Última Cena. Dice: «La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora, pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo» . Así es: donar la vida, no poseerla. Y esto es lo que hacen las madres: dan otra vida, sufren, pero después están alegres, felices porque han dado a luz otra vida. Da alegría; el amor da a luz la vida y da incluso sentido al dolor. El amor es el motor que hace ir adelante nuestra esperanza. Lo repito: el amor es el motor que hace ir adelante nuestra esperanza. Y cada uno de nosotros puede preguntarse: “¿Amo? ¿He aprendido a amar? ¿Aprendo todos los días a amar más?”, porque el amor es el motor que hace ir adelante nuestra esperanza. Queridos hermanos y hermanas, en estos días, días de amor, dejémonos envolver por el misterio de Jesús que, como grano de trigo, muriendo nos dona la vida”. 

Sábado 20 de Marzo: Juan 7, 40-53

 Ya se lo había dicho el viejo Simeón a María aquel día lejano cuando llevó el niño a presentarlo en el Templo:  "Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción”. Por eso dice el Evangelio de hoy: “Algunas personas en Jerusalén, al oír hablar de Jesús, decían: “¡Este es realmente el   profeta anunciado!”. Otros decían: “¡Este es el Mesías!”. Otros replicaban: “¿Acaso va a venir de Galilea el Mesías?” Pero los pobres y los humildes sí creían en él, y por eso los grandes, las autoridades, los entendidos, además de despreciarlos y creerlos  brutos, les decían “malditos”. Marta Peralta Epiayú, abogada Wayúu, especialista en derecho ambiental, magister en Gobierno y políticas públicas, asesora de comunidades étnicas, presidenta del Mais - Movimiento alternativo indígena y social- , escribe tristemente en su Twitter del 22 de Mayo pasado: “Van a ser pobres y brutos toda la vida, “hps, mps” yo los odio” frases de funcionarios del gobierno de Ivan Duque a nosotros los indígenas. Le exigimos al Presidente una disculpa pública a través de su programa de televisión”. Creo que dejo las cosas así, como “noticia en desarrollo”, para que quien esté interesado la investigue. Sigue siendo muy actual el problema del Evangelio, verdad? 

Viernes 19 de Marzo, SAN JOSÉ: Mateo 1, 16.18-21.24a

 La Iglesia Católica pone su mirada desde el 8 de diciembre de 2020 hasta la misma fecha de 2021 en San José, padre de Jesús y esposo de María. El Papa Francisco, reivindica a través de la Carta apostólica ‘Patris corde’ (con ‘Corazón de padre’), el valor de su figura. En ella comparte "algunas reflexiones personales sobre la figura extraordinaria" de San José, reflexiones que la pandemia motiva aún más a difundirlas. La crisis generada por Covid-19 ha puesto de relieve, de hecho, que nuestras vidas están tejidas y sostenidas por personas comunes —corrientemente olvidadas— que no aparecen en portadas de diarios y de revistas, ni en las grandes pasarelas del último show pero, sin lugar a dudas, están escribiendo hoy los acontecimientos decisivos de nuestra historia. Es decir, personas como San José, "el hombre que pasa desapercibido, el hombre de la presencia diaria, discreta y escondida”.  A continuación, el Papa enumera los múltiples rasgos peculiares que hacen del esposo de la Virgen María un modelo de padre para la humanidad: padre amado, padre en la ternura, padre en la obediencia, padre en la acogida, padre en la valentía creativa, padre trabajador, padre en las sombra..."El mundo necesita de padres", vuelve a afirmar el Pontífice, y de ahí esta especial referencia del Papa a la figura de San José, "Un padre que es consciente de que completa su acción educativa y de que vive plenamente su paternidad sólo cuando se ha hecho 'inútil', ”y que “que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado”. Un bonito homenaje A San José sería que leyéramos la sencilla carta del Papa Francisco, que encontraran desde hoy en nuestro sitio web: carmelitasdtb.org. Buenos días. http://www.vatican.va/content/frances... 

Miércoles 17 de Marzo: Juan 5, 17-30

 Recuerdan el Evangelio de ayer, el del paralítico que llevaba 38 años enfermo y no tenía a nadie que lo ayudara a entrar en la piscina? Pues bien, esa curación la hizo Jesús en sábado, y para las autoridades judías lo importante no era que el hombre hubiera sido curado, sino que se había quebrantado la ley de no trabajar en sábado. Esa ley tenía como fundamento que el Señor Dios había descansado el séptimo día de la creación. Pero habían olvidado que la misericordia estaba por encima de todo. Jesús, de un solo brochazo borra tanta hipocresía y les echa al suelo su falsa religiosidad: “Mi Padre sigue trabajando, y yo también”. Es decir, mi Padre sigue creando, sosteniendo y amando, y yo hago lo mismo que Él. La  misericordia está sobre las tradiciones y los ritos. Ustedes tiraron  la sustancia y se quedaron con la cáscara. Llenos de rabia, desde entonces los sacerdotes, los escribas y los fariseos, que eran las autoridades judías, comenzaron a perseguir a Jesús. ¿Cómo les quedaría el ojo, verdad? 

Martes 16 de Marzo: Juan 5, 1-3 a. 5-16

 Todas los caminos conducen a Roma. Eso dice el antiquísimo refrán romano porque todo el sistema de caminos romanos (y se construyeron más de 400 vías, unos 85.000 km para comunicar la capital con las provincias más alejadas,) terminaban en Roma. ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente. Este refrán se utiliza para reprender el comportamiento de ciertas personas que a falta de un criterio propio, deciden copiar y seguir la conducta de los demás. Hoy como ayer, se hace que todo conduzca al centro, bien sea del poder, del comercio, o de la moda - quizás sea lo mismo- y todos vamos como llevados de las narices a ellos, por medio de los medios y las propagandas. Comienza el evangelio de hoy diciendo que se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Pero - y aquí está lo más importante de todo - Jesús no se dirigió a donde terminaba el camino, a donde iban todos, a donde se celebraba la fiesta, SINO que se dirigió a donde estaban los que no podían celebrarla: al lugar de los pobres enfermos y lisiados, a la periferia. Jesús era libre de ir en contravía, de ir a donde debía, a donde le necesitaban, y no a donde querían llevarlo. Interesante, ¿verdad?  ¿Qué hay de nuestra libertad, de nuestra capacidad de elección? ¿Sí la ejercemos, o somos como veletas que nos movemos según la dirección del viento o que bailamos solo el ritmo que nos imponen? ¿Somos las marionetas del gran titiritero, señor de las finanzas, vendedor de ilusiones y de antiojeras, que nos impide mostrarnos como somos y nos dirige siempre a su centro, el de la indolencia y la indiferencia, el del goce por encima del dolor ajeno? 

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