1. En el comedor u otro sitio elegido de nuestra casa o apartamento, a la hora que en cada hogar lo decida, se coloca un pequeño recipiente con algodón impregnado de alcohol y a su alrededor las velitas que se encenderán para adornar el frente o el balcón.
2. Todos los miembros del hogar se colocan de pie alrededor y el papá, la mamá o el adulto cabeza de hogar comienza la ceremonia diciendo lo siguiente:
“Esta noche, con el encendido de las velitas, celebramos que mañana, 8 de diciembre, es la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen Maria. Encender las velitas es una tradición colombiana. Con el favor de Dios, San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen, la engendraron hace más de dos mil años. Como María sería la Madre de Jesús, nacería preservada de todo pecado. Ella nos traería la verdadera luz del mundo, nuestro Señor Jesucristo, para romper las tinieblas y llenarnos de alegría. Al encenderlas y alumbrar con ellas el frente de nuestras casas o el balcón de nuestro apartamento, nos comprometemos personalmente y como familia -como pequeña Iglesia doméstica- a ser también luz en este mundo tan necesitado de claridad, de entrega generosa, de ejemplos de honestidad y generosidad. Con esta pequeña ceremonia que realizamos en nuestro hogar, nos alegramos con la Virgen María y pedimos su protección para que podamos ser como ella, portadores de luz en este mundo con tantos problemas y contradicciones. Antes de bendecir el fuego, vamos a hacer un minutico de silencio en el que cada uno pensará de qué manera va a ser luz en el hogar, en la familia, con los amigos, y sobre todo con los que sufren las consecuencias de tanta oscuridad, de tantas injusticias.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.
3. Ahora vamos a encender el fuego, signo de la Luz que es Nuestro Señor Jesucristo y que vino al mundo por medio de la Santísima Virgen María. (En este momento se enciende el fuego).
4. Una vez que el fuego está encendido, un niño o una niña, o cualquier otro miembro del hogar, lee el siguiente Evangelio:
Del Evangelio según San Mateo:
“Ustedes son la luz del mundo: ¿Cómo se puede esconder una ciudad asentada sobre un monte? Nadie enciende una lámpara para taparla con un cajón; la ponen más bien sobre un candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Hagan, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los Cielos". Palabra de Dios.
5. Finalmente, en silencio, cada uno toma una velita, la enciende en el fuego y una vez que todos la tienen ardiendo cantan el Avemaría, o si no lo saben cantar, lo recitan lentamente y se dirigen al sitio donde las dejarán alumbrando. Una vez colocadas en los farolitos o simplemente en el piso, cantan un villancico, o dos, o los que quieran.

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