Jueves primero de Julio: Mateo 6, 1-9
En 1938, Nicolás Winton, hijo de padres judíos, trabajaba como corredor de bolsa en Londres. Pero tras la ocupación nazi de Praga, Winton decidió abandonar su trabajo y dedicar todos sus esfuerzos en rescatar a niños judíos de la capital checa. Su plan consistió en enviarlos a Reino Unido, donde convenció a las autoridades de que los dejasen entrar pese a no tener todos sus documentos en regla. Una vez allí, Winton -quien falleció en 2015- consiguió un grupo de familias que le darían albergue a los niños. Gracias a sus acciones, 669 niños sobrevivieron al Holocausto. Pocos conocían la proeza de Winton, hasta que una presentadora de televisión hizo públicos sus esfuerzos en 1988. Esta semana, Londres celebró su nacimiento con un servicio especial en el que participaron 28 de los niños que le deben la vida. https://youtu.be/z49lne80-UI
Miércoles 30 de Junio, LOS SANTOS PROTOMÁRTIRES DE ROMA: Mateo 8, 28-34
Tanto el historiador pagano Tácito, nacido en la segunda mitad del siglo primero, en su obra Annales, como el Papa Clemente, tercer papa después de Pedro, en su Carta a los Corintios, testifican que muchos cristianos sufrieron martirio en medio de indecibles tormentos con la persecución desencadenada por el emperador Nerón después del incendio de Roma, en el año 64. Algunos de ellos fueron quemados como antorchas humanas en los banquetes nocturnos, otros crucificados o echados como alimento de animales salvajes. Estos cristianos son los llamados SANTOS PROTOMÁRTIRES DE ROMA, y murieron antes que San Pablo y San Pedro. Quiénes son? ¿Cuántos eran? No podemos dar una respuesta exacta. Se equivocó y se quedó corto Jorge Eliezer Gaitán, el asesinado caudillo liberal asesinado en 1948 y posible Presidente de Colombia, cuando dijo: “La oligarquía no me mata porque sabe que si lo hace el país se vuelca y las aguas demorarán cincuenta años en regresar a su nivel normal". Pues lo mataron, y ya van más de 70 años del incendio de Bogotá sin que las aguas vuelvan a su nivel normal. Los nombres pueden maquillar esa realidad , pero ella es la misma : violencia política, guerrilla, paramilitares, narcotráfico, son epítetos de ese maremoto creador de un tsunami que parece no tener fin. Quiénes eran? Cuántos son? No podemos dar una respuesta exacta. Pero son cientos de miles, y millones los desplazados. Ellos serán los que alguna cercana o lejana generación de colombianos pueda llamar LOS SANTOS PROTOMÁRTIRES DE UNA COLOMBIA JUSTA, como nosotros hoy lo hacemos recordando a los sacrificados por Neron, LOS SANTOS PROTOMÁRTIRES DE ROMA, cuyo Imperio murió.
Martes 29 de Junio, SAN PEDRO Y SAN PABLO: Mateo 16, 13-19
Se me antoja que la Liturgia no es justa con San Pablo en las lecturas que puso para la fiesta de hoy. Parece que fuera la fiesta de san Pedro solamente, pues en la primera se habla de la liberación de Pedro encarcelado, y el Evangelio del llamado primado de Pedro. Y Pablo qué? Acaso es un pintado en la pared? Si los celebramos juntos, yo hubiera escogido al menos un texto en el que se encontraran juntos, como por ejemplo aquel de la carta a los Gálatas en el que Pablo corrige fuertemente a Pedro. Reza así: “Tiempo después, cuando Pedro vino a Antioquía, le enfrenté en circunstancias en que su conducta era reprensible. .En efecto, antes de que vinieran algunos allegados de Santiago, comía con los hermanos de origen no judío; pero después de que llegaron éstos empezó a alejarse, y ya no se juntaba con ellos por temor al grupo judío. Los demás de raza judía lo siguieron en este doble juego, y hasta Bernabé se dejó arrastrar en esta falsedad. Cuando advertí que no andaban derecho según la verdad del Evangelio, le dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que ohas nacido judío, te has pasado del modo de vivir de los judíos al de los otros pueblos, ¿por qué ahora impones a esos pueblos el modo de vivir de los judíos?" Ahí me parece que Pedro fue liberado de otra cárcel, la de la hipocresía que a veces por uno u otro motivo nos encierra a todos. A Pablo le tenemos miedo porque nos quita el piso, porque acaba hasta con el nido de la perra y se enfrenta a quien sea. Él, que había sido perseguidor y no lo negaba, había dejado todo su poder, roto fronteras y exponía su vida día a día por el Evangelio. Por eso podía darse el lujo de poner en su lugar al mismísimo Primado. ¿Qué les parece? Un poquito de ecuanimidad, por favor, señores liturgistas.
Lunes 28 de Junio: Mateo 8, 18-22
Los escribas eran gente culta acomodada. En los tiempos de Jesús, los escribas eran conocedores de la Torá e intérpretes de la ley oral y la ley escrita. Por su entrenamiento y sus conocimientos especializados, formaban una especie de aristocracia intelectual y tenian una considerable autoridad. Los escribas eran parte del Sanedrin, el más alto tribunal del judaismo, y tenian sus oficinas en sinagogas y en dependencias judiciales locales. Los escribas preservaban, interpretaban la ley y la aplicaban a la vida cotidiana; ayudaban en los tribunales en los casos judiciales, y enseñaban la Torá y la ley oral a los estudiantes. Los escribas no recibian paga por su trabajo en el Sanedrin, ni por enseñar, asi que muchos eran, además, comerciantes, artesanos u obreros. Los escribas eran sabios que podian ser sacerdotes o pertenecer a los influyentes grupos de los saduceos o los fariseos. Como distintivo de su privilegiada condición social, los escribas vestian como lo hacia la nobleza, con amplias túnicas adornadas con borlas y flequillos. La gente los respetaba, los llamaban rabi y se ponia de pie cuando pasaban por las calles. Uno de ellos se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, te seguiré a donde vayas”. Jesús le respondió, “las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. No sabemos qué haría el escriba, pues el evangelio no dice nada, pero recuerdo que lo que movió a mi compañero Javier, por entonces joven universitario, para ingresar a la comunidad, fue que cuando vino a conocer a los primeros Carmelitas que acababan de llegar al Barrio Doce de Octubre en Medellín, para encargarse de la Parroquia, Barrio por entonces aún construyéndose, encontró que vivían en un cuarto pequeño de una humilde vivienda que una Señora les había alquilado, y dormían en unos colchones tirados en el piso. Los escribas eran gente culta acomodada. En los tiempos de Jesús, los escribas eran conocedores de la Torá e intérpretes de la ley oral y la ley escrita. Por su entrenamiento y sus conocimientos especializados, formaban una especie de aristocracia intelectual y tenian una considerable autoridad. Los escribas eran parte del Sanedrin, el más alto tribunal del judaismo, y tenian sus oficinas en sinagogas y en dependencias judiciales locales. Los escribas preservaban, interpretaban la ley y la aplicaban a la vida cotidiana; ayudaban en los tribunales en los casos judiciales, y enseñaban la Torá y la ley oral a los estudiantes. Los escribas no recibian paga por su trabajo en el Sanedrin, ni por enseñar, asi que muchos eran, además, comerciantes, artesanos u obreros. Los escribas eran sabios que podian ser sacerdotes o pertenecer a los influyentes grupos de los saduceos o los fariseos. Como distintivo de su privilegiada condición social, los escribas vestian como lo hacia la nobleza, con amplias túnicas adornadas con borlas y flequillos. La gente los respetaba, los llamaban rabi y se ponia de pie cuando pasaban por las calles. Uno de ellos se acercó a Jesús y le dijo: “Maestro, te seguiré a donde vayas”. Jesús le respondió, “las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. No sabemos qué haría el escriba, pues el evangelio no dice nada, pero recuerdo que lo que movió a mi compañero Javier, por entonces joven universitario, para ingresar a la comunidad, fue que cuando vino a conocer a los primeros Carmelitas que acababan de llegar al Barrio Doce de Octubre en Medellín, para encargarse de la Parroquia, Barrio por entonces aún construyéndose, encontró que vivían en un cuarto pequeño de una humilde vivienda que una Señora les había alquilado, y dormían en unos colchones tirados en el piso.
Domingo 27 de Junio: Marcos 5, 21-43
Creo que Adán supo que era humano cuando se vio frente a Eva, se maravilló, la tocó tímidamente y exclamó radiante: “Esta sí es carne como mi carne y hueso como mis huesos”. Antes - cuenta el relato del Génesis - de frente a todo lo creado y poniendo nombre a todos los animales, “ no encontraba a ninguno que fuera a su altura y lo ayudara”. Vemos en el Evangelio de hoy que bastó un toque para que la mujer con el flujo de sangre quedara sana, y el coger de la mano a la niña para que volviera a la vida. La pandemia impide los acercamiento, los toques, y todos sentimos que nos falta algo fundamental. No acabamos de conformarnos solo con mirarnos y de saludarnos sin el apretón de manos, las palmaditas en la espalda, el beso y el abrazo. Se dice que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Puede ser cierto, como también reconocer que habíamos profanado, vuelto banal, algo tan elemental y simple, tan esencial y hermoso, como es el toque respetuoso, la caricia que permite sentirnos humanos, necesitados y dadores de afecto, hermanos, hijos, compañeros de viaje. No hay mal que por bien no venga,¿verdad? Que en la intimidad del hogar y en la escuela de la Iglesia doméstica, recuperemos el valor del respeto, de la caricia, de la cercanía.
Sábado 26 de Junio: Mateo 8, 5-17
¿Que significa: “Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades”? LOS ZAPATOS DEL OTRO (CUENTO) Bajado del blog Soledad del Muro “Decidida a dejar atrás su vida superflua, una mujer buscó a un anciano que vivía en lo alto de un cerro porque según decía la gente era un hombre muy sabio y tenía el don de dar respuestas a todas las preguntas, incluso las más difíciles. Quiero encontrar el camino a la sabiduría – pensaba la mujer mientras se apoyaba con una vara intentando escalar el empinado cerro donde habitaba el supuesto gurú. El anciano, al verla desde lejos, buscó entre sus cosas un par de zapatos y sacudiéndoles el polvo los dejó en la entrada de su rústica y sencilla cabaña. Cuando ella, cansada y sedienta, llegó hasta su puerta miró desconcertada los zapatos, pensó que le pertenecían al anciano y no le dio mucha importancia. ¿Hay alguien ahí? – preguntó ella tocando con insistencia la puerta, pero nadie le respondió. El viento ululaba entres las copas de los árboles y algunas hojas cayeron sobre la grama descuidada. ¡Anciano, ayúdeme! he venido a que me indique cuál es el camino a la sabiduría. Pero nadie respondió, el silencio era ya muy incómodo. Se aburrió de tocar, y resbalando la espalda contra la pared cayó sentada en el suelo junto a los zapatos. Los observó por un buen rato, incluso los olió, y sosteniéndolos entre sus manos pensó que no sería mala idea ponérselos para ver cómo le quedaban. ¡Son horribles! – dijo ella haciendo un mal gesto ¡y me aprietan! no sé como alguien puede caminar con cosas tan espantosas como éstas ¡son tan incómodos! El anciano, quien había estado observándola todo éste tiempo por la ventana abrió la pesada puerta de madera y le dijo: eso es precisamente lo que tienes que hacer. _ ¿Qué cosa, anciano? ¿qué es lo que tengo que hacer? – preguntó ella volteándose sorprendida _ “PONERTE EN LOS ZAPATOS DEL OTRO”. Si quieres obtener sabiduría debes comprender a los demás, EXPERIMENTAR EN CARNE PROPIA LO QUE SIENTEN, ponerse en su lugar. Y habiendo dicho ésto cerró nuevamente la puerta. _ ¡Anciano, espere! ¿Por cuánto tiempo debo andar en los zapatos del otro? _ El que sea necesario – respondió desde adentro. Si a buscar respuestas había llegado, la mujer las había obtenido, no las que esperaba oír pero ahí estaban ¡muy claras! bueno…más o menos. Comenzó a descender del cerro con los incómodos y horribles zapatos, el roce de la piel con el cuero, el pedregal y lo escabroso del camino le ocasionaron heridas en los talones y en los dedos. Cuando finalmente llegó al pueblo comprendió la lección de sabiduría que el anciano había querido enseñarle: a partir de ese día, antes de juzgar, señalar o criticar a alguien decidió ponerse en su lugar, como quien dice: en los zapatos del otro”.
Viernes 25 de Junio: Mateo 8, 1-4
Cuando dos personas de carácter se topan, el encuentro es sencillo y profundo, y el diálogo franco y escueto. Todo cabe en pocas líneas y deja mucha tela para cortar, mucho tiempo para pensar. Venimos a lo que venimos y hacemos lo que tenemos que hacer. El resto es oropel.
Jueves 24 de Junio, NACIMIENTO DE JUAN BAUTISTA: Lucas 1, 57-66.80
“ Su carácter se afianzaba”, dice el Evangelio. Eso era el Bautista: enérgico, una persona de carácter, de altura de ánimo, firme, claro, o si no que lo digan cuantos se le acercaban a preguntarle qué debían hacer: "Juan decía a las muchedumbres que venían a él de todas partes para que las bautizara: «Raza de víboras, ¿cómo van a pensar que escaparán del castigo que se acerca? Produzcan los frutos de una sincera conversión...El hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.» La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer?» El les contestaba: «El que tenga dos capas, que dé una al que no tiene, y el que tenga de comer, haga lo mismo.» Vinieron también cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: «Maestro, ¿qué tenemos que hacer?» Respondió Juan: «No cobren más de lo establecido.» A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?» Juan les contestó: «No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con su sueldo”. Cuenta también el Evangelio que “ Herodías odiaba a Juan e intentaba matarlo, pero no podía, porque Herodes lo respetaba, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo protegía. Cuando lo oía, quedaba perplejo, pero lo escuchaba con gusto”. No debemos confundir carácter con mal genio ni con grosería. El carácter produce admiración y respeto, pero no miedo ni desprecio. Creo que es un atributo de Dios, ¿verdad? Tenía razón Jesús cuando decía que “entre los nacidos de mujer nadie más grande que Juan el Bautista. Happy birthday to you, Juanito.
Miércoles 23 de Junio: Mateo 7, 15-20
Es muy cierto eso de los falsos profetas o lobos vestidos con piel de ovejas. Y no solo los politiqueros de oficio en vísperas de elecciones. (Entre paréntesis, el motivo por el que muchos honorables parlamentarios buscaban una reforma constitucional para postergar mandatos y elecciones por dos años en nuestra patria, era probablemente porque la pandemia no les permite ir a los barrios populares y a los pueblos a embaucar a la gente sencilla,y necesitada con tamales, camisetas y vallenatos). Les decía que es muy cierto eso de los lobos con piel de oveja y que no solo son los politiqueros: Una táctica muy fructífera sobre todo hace algunos años, era la de algunos grupos alzados en armas que mandaban gente muy bien formada a infiltrarse en los grupos juveniles con sensibilidad social que había en las Parroquias, para sacar sus “cuadros” - así llamaban a los mejores miembros de los grupos para engrosar sus movimientos. Lo hacían con ofertas culturales atractivas y diversas artimañas. Les hablo con conocimiento de causa. También las instituciones armadas estatales hacen lo mismo: llegan a los barrios populares y pueblos prometiendo a los jóvenes que tendrán un buen sueldo y una buena formación académica y si alguno se opone o pretende comprar la libreta les dicen que es una traición a la Patria. Les hablo de primera mano. Ah, también hay curas y pastores que con palabras bonitas esquilan las ovejas. Es cierto, son mi gremio. Todo esto es como con las brujas: “que las hay las hay, pero no hay que creer en ellas”.
Martes 22 de Junio: Mateo 7, 6.12-14
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